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<h1><em>De felino a felino: ¿amigos para jugar?</em></h1> <p> </p>

De felino a felino: ¿amigos para jugar?

De felino a felino: ¿amigos para jugar?

Tener un gato en casa es una de las decisiones muy de moda en estos días tanto para adultos, jóvenes como ancianos, ya que son animales que no requieren de demasiado tiempo y suelen ser bastante dóciles.

Claro que cualquiera de estas cualidades y muchas otras tienen mucho que ver con la raza, genética y el carácter que desde pequeño se le haya fomentado o en otros muchos casos será 100% parte de instinto.

¿Pero qué pasa cuando decides agregar un nuevo minino a la familia? Si ya te ha ido tan bien con el primero puede que te entusiasme tan solo la idea, pero le has consultado a tu gatito actual si también le parece.

La respuesta es obvia, pero para aclarártelo un poco, es improbable que resulte tan excelente idea, y a continuación te explicaremos por qué, pero también formas de arreglar la situación y adoptes nuevamente.

¿Por qué no?

Entre los rasgos más característicos de un gato doméstico están la territorialidad y habitualidad, esto quiere decir que son animales que se acostumbran fácilmente con el espacio, la compañía y actividades por una vez.

No obstante, esta facilidad de primeras veces no se transfiere en el tiempo, por lo que a medida que realices cambios, le generarás estrés, incomodidad e inseguridad por su espacio, sus cosas, su horario, su mundo ideal.

De acuerdo con esto, una mudanza, remodelación, la llegada de un nuevo bebé o en este caso de un nuevo gato representa enfrentarlo a lo desconocido, y no precisamente con ánimos de una aventura divertida.

¿Cómo juntarlos?

La primera recomendación es que no lo hagas, ya que de por sí para el gato se trata de un invasor que bien puede o no reconocer como de su misma especie, pero en cualquier circunstancia, una compañía indeseada.

Por otra parte, se puede sugerir que incluso cuando no pretendas adoptar otro gato en un futuro cercano, te encargues de promover la socialización de tu mascota con otros para que se acostumbre a estas compañías.

El objetivo principal de esta dinámica social es que pueda recordar esos momentos al momento de integrar al nuevo gato y verlo como algo positivo, facilitando su adaptación y aceptación del compañero para jugar.

Pasos de convivencia

Si la sugerencia ha llegado un poco tarde, hay ciertas medidas que podemos recomendarte aplicar para que eventualmente tus dos gatos puedan llevarse bien.

Pequeños cambios

Comenzando con el gato que ya tienes en casa que es el punto de enfoque de todo el tema, es pertinente que comiences a realizar pequeños cambios en casa previos a la llegada del nuevo gato.

Entre los cambios que puedes emplear para que los sienta como positivos, puedes adquirir un árbol para gatos, nuevos juguetes, otros, haciendo más confortable su hogar, sabiendo que estarán alejados.

Espacios separados

Así como para tu gato actual, también es propicio que le proporciones el mayor bienestar posible a tu nueva mascota, entre otros detalles, esto implica su seguridad física ante posibles ataques –arañazos.

En este sentido, lo ideal es que lo mantengas en un lugar separado, donde no pueda entrar en contacto con tu gato y sus cosas, pero cuidando de hacer todo lo necesario para acomodarlo en su nuevo hogar.

Intercambio de olor

Ya cuando tengas todo en orden, inicia la etapa de relacionarlos, haciéndoles ver la presencia simultánea de ambos en la misma casa como una parte de la normalidad. Para gatos, una forma efectiva será compartir olores.

La idea es muy simple, intercambia prendas de vestir, juguetes y otros accesorios, acarícialos en tiempos cortos de distancia entre uno y otro para que conserves el olor en tus manos, comparte el cepillo para peinar.

Contacto visual seguro

Posteriormente, llegará el momento de alterar un poco esa nueva normalidad a la que ya son indiferentes –el olor desconocido– y permitirles mirarse, tomando las medidas preventivas necesarias.

Lo recomendable es que exista alguna barrera física entre ambos: una reja, muro de vidrio, entre otros. La idea es que aprendan a reconocerse, entender la presencia del otro, y comparten un espacio.

Espacio supervisado

Si bien, lo anterior requerirá de más o menos sesiones de acuerdo a la evolución del comportamiento, eventualmente deberás sustituir a la barrera y establecer normas de convivencia supervisada.

Los especialistas recomiendan que coman al mismo tiempo en platos separados pero visibles entre sí, los premies y acaricies en presencia de su par y permitir pequeñas interacciones –descubrir.

Para considerar

Hay pautas muy importantes que tener en cuenta a la hora de pensar en darle un nuevo compañero para jugar a tu amigo peludo, entre ellas.

  1. Intenta hacerlos coincidir en edad, rasgos de la raza e incluso que sea igual para que sientan afinidad.

Nunca regañes o castigues a tu gato por agredir al otro, no lo entenderá y no quiso hacer gran daño.

www.daonly.com


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